Escrito por :


Adrián Pérez
18 años

Más sobre mi

 

28 de Agosto de 2011 23:48

El paso del tiempo...

 

A veces, un noche cualquiera como la de hoy o después de volver de estar con tus amigos, te sientas en el sofá o en una silla en la terraza o el balcón y, sin saber porqué, empiezas a recordar y reflexionar sobre cómo pasa el tiempo.
El tiempo, traidor que nos da la puñalada por la espalda, al igual que los amores eternos, creemos será largo pero se nos va de las manos como un niño pequeño de las de su madre al ver un dulce o un juguete. Y sin darte cuenta, la chica que ves pasar en este amanecer es tu prima, cinco años más joven que tú, esa a la que le hacías bromas con los fantasmas y el coco, que ya tiene novio y sale por la noche como tú, que cree que el paso del tiempo no tendrá efecto sobre su piel ni su pensamiento, al igual que tú lo pensabas antes.
Y tu madre, roncando desde la habitación de al lado,o el piso de al lado, estuvo trágándose cuatro horas de tele para ver si llegabas de pieza entera a casa, cuando antes eras tú el que te tragabas tele para ver la luz asomando por la puerta cuando llegaba del trabajo.
Las gentes cambian. Tu tío, ese al que le gustaban las fiestas y llegaba casi todos los días borracho a casa hoy apenas sale, parece como si la vida estuviera buscándole sustituto, pero ninguna persona sustituye a otra, así que no encontraremos ninguna chica que iguale a aquella que nos juró fidelidad a los quince y que hoy ves pasar bajo tu balcón apoyada en el hombro de otro que , creerá en estos momentos lo mismo que tú apenas tres años antes. Y tus amigos, aquellos con los que apenas hace unos años estabas discutiendo todas las tardes sobre quien tenia el mejor tazo o la mejor canica, y ahora están repartidos por toda la geografía española, preparando su futuro, y los cuales te han sustituido por un barcelones o un gallego, pero es peor lo de el que fue tu mejor amigo a los 12, el cual tu sustituto se llama cocaina. Al fin y al cabo todo esto nos pasa a todos cuando llegamos a cierta edad, todos somos practcamente iguales, entonces ¿Porqué entonces matarnos en guerras?
Pero eso no lo comprende tu vecino de arriba que aún sigue pensando que Franco resucitará, y que hay que estar alerta por si vuelve la España roja.

Y sumergido en estos pensamientos de repente tu padre te toca el hombro y te dice que qué haces a estas horas en el ordenador,que menudos ojos tienes - de rojos-, y que te acuestes de una puñetera vez.

 

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